Periodista en Grupo El Comercio desde julio del 2006. Coordinador de www.BenditoFutbol.com y conductor de Bendito Fútbol en Radio Quito y Platinum. Licenciado en Comunicación Social y Máster en Dirección de Comunicación Empresarial. Con alma de delantero, pero con espíritu de volante de creación. Twitter: @guerrerosanti7.
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martes 30 de agosto 2016

La Selección, el analgésico preferido del fútbol ecuatoriano

Santiago Guerrero
@sasty7

La temprana eliminación de Barcelona de la Copa Sudamericana complicó el panorama económico del Ídolo del Astillero. Por eso, a la dirigencia le tocó inventarse una nueva estrategia de marketing para tratar de conseguir dinero y pagar algunas de las interminables deudas del equipo amarillo.


En El Nacional la situación es complicada. A pesar de que se ha logrado una aparente estabilidad financiera durante esta temporada, todavía hay empleados del club que no están al día en sus salarios. En el Deportivo Cuenca ni se diga: los jugadores tuvieron que presionar para poder recibir sus sueldos.

En la Serie B el panorama es para llorar. El Deportivo Quito camina todas las semanas al borde de la desaparición; la Liga de Loja ha necesitado de un salvataje para que pueda seguir jugando y se ha llegado hasta el límite de una tele-radio maratón para conseguir recursos; en el Espoli hacen maniobras para que el equipo se mantenga en pie...

La situación es tan complicada en la Serie B, que en la Fecha 23, entre los seis partidos que disputaron los 12 equipos, apenas se pudo recaudar USD 13 081,50. El cotejo que más público llevó fue el Deportivo Quito - Manta: 919 personas dejaron en taquilla USD 4732.

Eso por hablar de los clubes. Pero los problemas se extienden mucho más allá. Por ejemplo, en la Agremiación de Futbolistas, en lugar de disminuir el libro de deudas, cada semana se amplía y llegan más reclamos. La liga profesional, que parecía una salida interesante a la crisis, prácticamente ha quedado en nada. Y de la Segunda categoría mejor ni hablar, ese es un mundo aparte en el que se naufraga sin rumbo.

Pero juega la Selección y nada más importa. Es hora de barrer los problemas debajo de la alfombra y guardar las deudas en el armario. Durante quince días no hablaremos de otra cosa que del reemplazante de Antonio Valencia, de cómo marcar a Neymar o de lo que tenemos que ganar en Lima, para empezar a asegurar la clasificación.

En realidad esta dinámica ya lleva varios años. La Selección es el analgésico favorito de los hinchas, los periodistas y principalmente los dirigentes, que por unos días se olvidan de las dificultades y también se suben a este tren de la emoción, que significa un partido de Ecuador por las Eliminatorias a cualquier Mundial.

Lastimosamente nos hemos acostumbrado a convivir con los problemas económicos; se nos ha hecho común que los jugadores no cobren tres meses de sueldo; es "normal" que algunos clubes alcancen acuerdos los viernes a las 17:59 para poder jugar... Es la rutina de nuestro fútbol.

Pero es hora de disfrutar, "todos somos la Selección". Total, los problemas seguirán ahí y las cuentas por pagar pueden esperar unos días. ¿Qué más da?