Periodista formado en Grupo El Comercio y Bendito Fútbol. Comunicador social de coincidencia. Las casualidades de la vida me llevaron al fútbol y ahora me muevo en el área chica del mundo digital y las crónicas insensatas. Me apasiona hablar de lo que a nadie le gusta.
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miércoles 24 de agosto 2016

¿Por qué el Deportivo Quito aún no desaparece?

Rodrigo Martínez

Los viernes de cada semana se repite la misma historia. La Federación Ecuatoriana de Fútbol levanta la suspensión a un Deportivo Quito intoxicado de deudas para que juegue sus partidos, aún cuando el descenso a la Segunda Categoría y la desaparición parecen una condena anticipada.


La situación es insostenible para los azulgranas. Jugadores que claman por sus salarios, demandas millonarias, directivos que vienen y se van sin cumplir sus promesas. Allí nadie sabe de cuánto son las deudas ni quiénes se llevaron el dinero. La quiebra es la ilusión latente que se mantiene desde hace dos años, pero que nadie quiere tomar el riesgo de culminar.

Si el Deportivo Quito fuera un equipo europeo, seguramente ya estaría desaparecido. Equipos más grandes como el Glasgow Rangers, el Parma o la Fiorentina debieron sucumbir a la bancarrota para renacer en divisiones inferiores. No hinchas azulgranas, no habrá perdón por las deudas, ni millonarios rusos o árabes que salven a la AKD. Tampoco van a devolver los puntos restados, como falsamente hacían creer los relacionistas públicos de las anteriores dirigencias.

Este mismo año parecería que el Deportivo Quito juega por inercia. El equipo se desarmó en la mitad de la temporada, dos entrenadores se fueron por los problemas económicos y ninguna de las tres directivas que han pasado este año dieron la ansiada (y demagógica) estabilidad al club. Sí, hace cinco años este mismo equipo era campeón del fútbol ecuatoriano.

El desenlace de ahora es menos brutal que la quiebra. Con 22 puntos descontados y el último lugar en la tabla de posiciones de la Serie B, el Deportivo Quito ya está condenado a jugar en la Segunda Categoría la próxima temporada. Es más, si no se presenta en alguno de los 17 partidos que le restan, la condena será definitiva y la desaparición más dolorosa e inminente.

La pregunta es: ¿Por qué todavía se permite jugar al Deportivo Quito? Quizá la Ecuafútbol se plantea que, con su actitud permisiva hacia los salarios impagos y las demandas, evita un desenlace que sería un efecto dominó en el resto de equipos ecuatorianos.

Clubes como Liga de Loja, Olmedo, Espoli, Deportivo Cuenca, El Nacional y Barcelona han logrado tapar las deudas y la crisis económica, pero corren el riesgo de que su situación se vuelva insostenible. Los lojanos ya no se presentaron el anterior fin de semana mientras que Barcelona debe utilizar premios anticipados para que la FIFA no les reste puntos por los juicios a las anteriores directivas.

Es lamentable afirmar que un equipo con tanta historia como el Deportivo Quito se merece desaparecer. Pero más triste es observar que semana a semana, la FEF le dé una inyección inservible para su coma cerebral. La eutanasia es lo más justo, por el bien de nuestro fútbol.