Periodista en El Comercio desde 2014. Amante del fútbol desde la cuna hasta el cajón. El fútbol y el rock son la misma pasión. Twitter: @jmachadom
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viernes 19 de mayo 2017

El cachetazo de La Plata

Jonathan Machado
Opinión (O)
Twitter: @jmachadom

Defensa débil. Medio campo sin control ni juego. Falta de eficacia. Barcelona jugó su peor partido de la Copa Libertadores ante Estudiantes de La Plata y también su peor cotejo de todo el año. El resultado 0-3 fue un castigo a la carencia de juego colectivo e individual del cuadro amarillo.


Si bien el equipo ecuatoriano llegó a este compromiso clasificado a octavos de final, no se puede soslayar la mala actuación que exhibió todo el equipo y la mala imagen que dejó. La última línea tuvo sus puntos más bajos en Jefferson Mena y Roosvelt Oyola. La falta de continuidad les pesó al momento de enfrentar los ataques rivales. El zaguero colombiano llegó tarde a casi todas las pelotas y utilizó faltas para frenar a los delanteros ‘pincharratas’. El lateral demostró que no está para jugar en el primer equipo y que necesita mayor roce.

La mitad de la cancha lució imprecisa en la entrega de balón y la contención de Gabriel Marques y Richard Calderón
no funcionó. Marcos Caicedo, que volvió luego de una lesión, tuvo pocos desbordes y tiros al área, que nunca fueron aprovechados por Jonathan Alvez ni por Erick Castillo. Este último, junto con Cristian Alemán, no crearon opciones de gol ni jugadas colectivas y pasaron inadvertidos en la cancha


El ingreso de Ariel Nahuelpán y José Ayoví no fueron solución para Barcelona. El jugador argentino no recibió pases gol y Ayoví no desequilibró por la banda derecha ni ayudó en la marca, su problema de siempre. Debe aplicarse en el regreso porque su falta de marca descompensa al equipo. El trote lento que tiene para ocupar la posición defensiva brinda ventajas al rival.

Esta derrota puede ser tomada de buena o mala forma por parte de los jugadores y cuerpo técnico. Debería transformarse en un jalón de orejas para la plantilla y servir para darse cuenta de que aún no se gana nada este año. Guillermo Almada debe asimilar este cachetazo para no incurrir en los errores de colocar a jugadores que no tienen buen nivel. Si este partido es tomado de una forma crítica, los resultados probablemente sean positivos. Pero, si se deja pasar por alto, los octavos de final de la Libertadores y la lucha por la primera etapa del campeonato pueden ser decepcionantes.

El próximo domingo, Barcelona tiene una nueva chance de acercase más a la cima del torneo local, ante un duro rival como la Universidad Católica, que ya lo venció 1-3 en Quevedo. Como dice un cliché del fútbol: cada semana es una revancha, y los canarios tienen la opción de reivindicarse ante su hinchada, que seguramente llegará en gran número al Atahualpa, como es costumbre.