Espacio carente de orden táctico y estrategia. "¡Ñeque tapa todo!" decía el 'profe' de educación física en el colegio y desde entonces la frase se quedo como principio. Hablando de fútbol desde que el nuevo siglo empezó, pero solo hablando...
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miércoles 30 de agosto 2017

El enojado Villacís

Diego Valencia

Carlos Villacís en un personaje extraño. A veces se enoja ante temas álgidos, como su relación con el exFiscal de la Nación, la denuncia por una presunta responsabilidad en el delito de lavado de activos, o los casos de los “niños con bigote”, como lo llamó el mismo denunciante, miembro de la Comisión de Participación Ciudadana; pero en otras, parece que no les da la importancia necesaria.


Si algo se debe reconocer es su esfuerzo por tratar de cambiar la faz de la Federación Ecuatoriana de Fútbol; lástima que en su plan no haya enfocado su mayor atención en transparentar procesos estructurales, como el de la cesión de los derechos de transmisión del campeonato ecuatoriano a una empresa cuestionada por la misma Conmebol, como Gol TV. Es una materia pendiente e importante.

Pero hoy fijaremos la crítica en su reacción de hace pocas horas. Lucía muy enfático cuando calificó como un ente perjudicial a nada más ni nada menos que al Tribunal Superior de Arbitraje, una estructura de máximo nivel que dirime disputas en torno al deporte de forma independiente de cualquier organización deportiva y creada por el olimpismo en 1984. Nuestro criollo dirigente llegó a decir que el TAS ha provocado “la nulidad de las Eliminatorias Sudamericanas”.

Tan enojado se mostró, que cualquiera que no sepa de qué se trata el tema, le parecería que Villacís estuvo defendiendo puntos de la selección ecuatoriana y no los de la boliviana.

Esa actitud debió tenerla cuando se trataba de encarar las carencias de trabajo, análisis y efectividad del cuerpo técnico encabezado por el máximo responsable de la debacle, el DT Gustavo Quinteros. Allí yace su fracaso, no en la decisión del TAS.

Decía mi abuela: “no se debe tener mala memoria, ni para las deudas ni para el agradecimiento”; y otro de los pecados de esta Federación, ha sido “olvidarse” de que este empleado de la FEF, en deuda con el fútbol ecuatoriano, descalificó a los mismos dirigentes (sus jefes) manifestando en aquella famosa grabación de WhatsApp que: “con esa gente no se iba a ningún lado”, y dirigiéndose aparentemente a un personaje nefasto del fútbol nacional, un tal Vini al que extrañan tanto los jugadores porque era el “hombre orquesta”.

La actitud de Villacís, enojado a veces y otras no, en mi barrio la llamamos “abrir el paraguas antes de que llueva”. Su inoperancia ante el inútil Quinteros prefirió maquillarla contratando “asesores de camerino”, porque a él y su directorio o a la “comisión de selecciones” le faltaron recursos para enfrentarlo, para exigirle explicaciones, más trabajo, buenos resultados escogiendo a los mejores, y ponerlo en el lugar que merecía. Ecuador, para Quinteros, ha resultado tierra de conquista, y el (a veces) enojado Presidente de la FEF, lo ha permitido.