Periodista en El Comercio desde 2014. Amante del fútbol desde la cuna hasta el cajón. El fútbol y el rock son la misma pasión. Twitter: @jmachadom
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lunes 24 de abril 2017

Barcelona necesita reforzar su defensa

Jonathan Machado

Que te empaten faltando dos minutos para que se termine el partido te deja una sensación amarga. Y más todavía cuando el rival es un buen equipo, que tuvo la oportunidad de llevarse los tres puntos con cuatro opciones claras de gol.


El partido entre Barcelona y Botafogo del 20 de abril fue un gran espectáculo en la cancha del Monumental. Si bien los brasileños confirmaron que son un equipo bien dotado con la pelota, sobre todo el volante número 10 Camilo, Barcelona demostró que puede jugar de igual a igual ante esta clase de contrincantes, incluso con un árbitro que le regaló un penal inexistente a la visita en el inicio del compromiso.

Los amarillos mejoraron a partir de los 20 minutos del primer tiempo. Pudieron llegar al área rival con peligrosidad, aunque sufrieron en defensa y Máximo Banguera se convirtió en la figura del partido. El gol a los 40 minutos, que fue una bonita jugada de Cristian Alemán, puso la tranquilidad en los locales. La consigna para la segunda parte fue aprovechar los espacios que Botafogo dejaba.

El segundo tiempo estuvo controlado por Barcelona. Botafogo creó menos opciones de gol que en la etapa inicial. Pero la expulsión de Mena cambió el encuentro. El entrenador Guillermo Almada tuvo que sacar a Jonathan Alvez por Xavier Arreaga. Esa variante hizo que Barcelona perdiera peso en el ataque y que los brasileños adelantaran las líneas. Fue en ese lapso en el que llegó la jugada por la banda izquierda que terminó en penal, luego de una mano inexplicable de Arreaga.

La mayor enseñanza que dejó este partido es la reafirmación de que Barcelona necesita urgentemente un defensa central si quiere pelear el campeonato y hacer un buen papel en la Copa Libertadores. Las bandas están bien cuidadas con Mario Pineida y Pedro Velasco, incluso con Beder Caicedo y Tito Valencia. Pero el problema está en el centro. No se pueden dejar pasar por alto las deficiencias de Mena y Arreaga, pero también de Darío Aimar, que se ha equivocado en algunos partidos.

Un equipo debe estar adecuadamente conformado en toda su estructura y Barcelona muestra un desbalance en la zaga. La dirigencia tiene la tarea de reforzar al plantel en esa zona del campo y no limitarse a decir que hay una excelente plantilla y que no se contratará a nadie en la segunda parte del año, como lo ha dicho el presidente de la Comisión de Fútbol, Aquiles Álvarez.

Quedan tres partidos para lograr el pase a los octavos de final. Dos de ellos son fuera del país y allí se necesitará una defensa bien equilibrada para sostener los embates de los equipos locales. Los siete puntos que tiene Barcelona no garantizan la clasificación, pero son un buen colchón que, si se lo administra bien, servirá para pasar de fase y empezar a soñar.